Este es el tercer post que te escribo sobre la escritura de guión. En ninguno de ellos te hablo sobre cómo tienes que escribir, porque creo que eso lo tienes dentro y cada uno tiene su forma y su estilo y, si me apuras, hasta sus hábitos, pero sí te doy algunos consejos que no te vendrán nada mal. Considéralo un vamos que nos vamos, un paso adelante o un aparta de ahí esos miedos. Confío en que te sirva.

En un primer post, te hablé, o pregunté más bien, sobre si te habías planteado alguna vez escribir un guión, probablemente tu respuesta fue afirmativa, lo que te llevó a leer el segundo post que escribí para ti y donde te enumeré las 7 razones por las que aún no has conseguido tener tu guión. Un post sobre las trabas y las dificultades principales que te impiden llegar a buen puerto.

En este tercer post te hablaré sobre cómo superar esos obstáculos, aunque ya te di unas pinceladas en el anterior. En este post quiero profundizar en cada uno de esos lastres pero no quiero hacerlo de manera independiente, sino entrelazada. Ya verás como al final de esta lectura coges con más ganas tu guión y le das una vuelta.

 

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El principal obstáculo que debes superar es el de la autoestima. Quiérete y confía en ti. Cree en ti porque tú vales y porque eres capaz de conseguirlo. La autoestima está involucrada en cada fase de un cortometraje. No la confundas con testarudez o ego. Si tenes que modificar algo por el bien del proyecto te aconsejo modificarlo y que seas flexible, que viene a colación de la quinta razón, el ser demasiado teórico no es bueno.

De todas formas habrá momentos en los que te sientas más fuerte y otros en los que menos. En los que te vengas algo abajo no te rindas y apóyate en alguien de confianza, esa persona a la que le cuentas tus penas de vez en cuando y que sabes que te levanta el ánimo. Involúcrala y luego agradéceselo en los títulos de crédito finales. Para algo está el bloque de agradecimientos. Si no te has parado a pensar porqué está este bloque ya lo sabes, siempre hay gente que nos ayuda a cumplir nuestros sueños, unos con cosas materiales y otros con temas psicológicos.

En último lugar echa mano de la sexta razón, la gente tóxica. Ese palmero que te aplaude o te da palmaditas en la espalda con cualquier cosa que haces, llámalo y tómate algo con él. Aprovéchate y deja que te regale un poco el oído. Pero ojo, sólo hazlo en momentos en los que te sientas derrotado/a y no le des nunca a leer tu guión, así flipará el día del estreno. En cierto modo lo haces por él…

Con estas directrices ya tienes superado el obstáculo de la autoestima. Ya verás.

 

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Para superar el hecho de no leer guiones sólo hay una solución: leerlos. ¿Dónde están? Hay varios repositorios por ahí, en internet, y también hay escritores y guionistas que publican sus trabajos. Dedicaré un post a este tema. Pero no te quedes con uno sólo, lee varios. No importa que sean guiones de cortometrajes o de largometrajes.

Te cuento cómo lo hago yo: primero veo la película y luego me leo el guión. ¿Por qué lo hago en este orden? Porque me resulta más clarificador ver la película y luego, sobre el guión, imaginarme lo que está escrito y visualizarlo. Así, puedo echar en falta los elementos que he visto en una secuencia determinada, que han sido incorporados con posterioridad y que no están en el guión. Así, veo cómo se describe una escena en guión y la diferencio de cómo la he visto en la película. Así, compruebo que los diálogos son más fieles o menos fieles al guión original. Así, voy más al grano cuando escribo un guión y no me paro en detalles irrelevantes en este momento.

Para superar la tercera razón, la de pensar más en la producción que en la historia que quieres contar, debes creer que tú no vas a pagar nada de ese cortometraje. Escribe tal cual te lo pida el cuerpo, tal cual te venga la historia. Y no entres en detalles irrelevantes, como te decía anteriormente, pues estos detalles, además de entretenerte y no avanzar con buen ritmo, te encarecerán tu proyecto. Escribe imaginándote, no que lo tienes todo, sino imaginándote el hecho de que no te hace falta nada.

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Y ahora viene la contraposición de esta razón, que es, precisamente, la razón que te indica lo contrario. Es decir, si antes te has imaginado que no te hace falta nada, imagínante ahora cómo vas a conseguir que no te haga falta nada. Esto no lo pienses en la primera versión de tu guión. Inciso: dicen que un guión está bien escrito si al menos tiene siete revisiones. Vuelvo a llamar a la flexibilidad, no te aferres a la teoría. He leído guiones soberbios en la segunda y mediocres en la novena versión. Hecho este inciso, retomo, piensa en cómo conseguir que no te va a faltar nada a partir de la segunda versión. Si finalmente no produces tú el cortometraje, te habrás ahorrado que tu productor quiera modificarte el guión y que, por tanto, lo tengas que hacer si quieres rodarlo. Facilítale las cosas a ese productor, por favor. Y si lo vas a producir tú, facilítate las cosas a ti mismo/a.

Sé flexible, no olvides esto, pero no lo confundas con dejarte llevar y coger cada consejo como una orden. Dialoga, discute y defiende tu propuesta hasta que estés convencido de que te has equivocado. Y si así lo has hecho, admítelo y mejora.

Sobre el pedir opinión o no pedirla, no te puedo aconsejar porque no conozco tus contactos, pero te aseguro que no todo el mundo está preparado para darte un consejo. Si te encuentras con la persona adecuada aprovecha la ocasión. Y eso no lo sabrás hasta que la encuentres, para lo cual tendrás que probar.

Lo ideal no existe. Lo práctico sí. Y para no perder el tiempo deberás ser práctico y caminar en línea recta hacia tu objetivo. Olvídate de zigzaguear yendo de un extremo tóxico al otro extremo tóxico. Camina libre en línea recta hacia lo que quieres conseguir. Menos tiempo, menos problemas, más autoestima, más profesionalidad, más prestigio y más experiencia positiva.

 

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Una vez dije, hace muchos años, en una entrevista que me hicieron en la radio, que había que ver toda clase de películas, largometrajes o cortometrajes, sean considerados más buenos o más malos, porque de todos se aprende algo. Además, decir que una película es buena o mala es totalmente subjetivo. Bueno, totalmente no, pero casi. Lo que puede gustar a una persona puede que no le guste a otra. Sin embargo, debí matizar algo: la suerte. Te deseo suerte en la elección de lo que ves. Porque hay truños inmensos de los que no he aprendido nada más que arrepentimiento. Sí, he aprendido a arrepentirme. He perdido tanto el tiempo viéndolos que he ido perfeccionando mis modalidades de arrepentimiento por haber estado allí en aquel momento. Luego, me he encontrado que esa historia ha ganado una mención especial, un premio determinado o que lleva más selecciones que otras producciones que a mí, personalmente, me gustan más. Así que te vas a encontrar de todo por la vida audiovisual. Sea como fuere, sí te puedo asegurar una cosa: de lo que consumimos, de lo que vemos y de lo que sentimos construimos nuestras historias. Por eso te deseo suerte en la elección de lo que ves.

Para superar, por último, la séptima razón, la de no escribir, es evidente su solución. Escribe. Empieza por cualquier cosa, por tu estado de ánimo, por lo que has hecho hoy, por describir a alguien, por imaginarte si hicieras una cosa o estuvieras en aquel sitio… Es tu primera versión, no lo olvides, tendrás muchas más para ir perfeccionando lo que has escrito ya. Quitarás cosas, pondrás otras, dejarás reposar el guión y lo retomarás con más energía, puede que lo escribas todo del tirón y no dudes un instante, puede que vuelvas atrás o puede que saltes hacia adelante. Pienses como pienses, escríbelo. Habrás ganado mucho. Siempre hay algo que contar.

Si quieres saber más, si ya tienes tu guión y necesitas ese empuje de autoestima, de revisión, ese punto de confianza y de seguridad, si necesitas caminar en línea recta de una vez por todas, te invito a que leas lo que te escribo en el siguiente enlace sobre cómo transformar tu guión en un proyecto sólido de cortometraje, donde te ofrezco mi ayuda para que puedas alcanzar tu objetivo sin titubeos.

Gracias por estar ahí. Nos vemos en el siguiente post.

 

 

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