Casa de Citas supone el tercer cortometraje de Juanjo Palomeque, cineasta que trabaja normalmente en la zona técnica del audiovisual y que se atreve, de vez en cuando, a abordar con maestría algún proyecto de cortometraje, donde se mueve como pez en el agua.

Juanjo Palomeque nos trae la historia de una pareja en plena crisis económica, contagiando y enquistando la relación hasta hacer parecer a los protagonistas unos perfectos desconocidos. Por desgracia, sigue siendo una historia actual, o ¿alguien me dice que la crisis ya ha pasado?, ambientada, eso sí, en un entorno que hay que coger con pinzas, sobre todo cuando se trata con gente obcecada en mirar en una sola dirección.

Casa de Citas nos sorprende con un plano secuencia estático, columna vertebral de la historia, aderezada con unas escenas post-créditos que siguen formando parte de la vida de los protagonistas. Su director, nos habla de multidud de facetas relacionadas con el rodaje, el casting y sus proyectos.

 

Infocortos: ¿De qué va “Casa de Citas”?

Juanjo Palomeque: “Casa de Citas” va de un hombre de mediana edad que tiene una crisis en su matrimonio y que también está afectado en su contexto por una crisis económica. Este hombre acude a una casa de citas como una vía de escape, para salir de su mísera existencia. Cuando está allí, en el burdel, se encuentra con que una de las chicas que está allí trabajando es su esposa. Y claro, digamos que en ese momento se cae la máscara de los dos. Ahí comienza una terapia de pareja un poco sui géneris. Forzados por las circunstancias, inician una especie de terapia de pareja.

I: ¿Cómo surge esta historia?

J. P.: Esta historia surge alrededor del año 2013, cuando yo, a nivel personal, tenía ciertas preocupaciones, digamos que el pico de la crisis económica estaba prácticamente en su punto más alto, y a nivel personal estaba un poco preocupado. En ese momento tampoco tenía trabajo y demás. Y bueno, un día se me ocurrió esta idea. También me inspiró algún reportaje que vi en la televisión sobre el tema de la prostitución, de gente necesitada que acude a ella, que presta sus servicios para salir adelante. Y así se me ocurrió la idea, la escribí y ha estado en un cajón desde entonces hasta 2018, cuando por fin he podido rodarlo.

I: ¿Cómo organizaste el casting? ¿Qué tal la experiencia con los actores y actrices?

J. P.: Yo tenía muy claro qué tipo de personajes quería, sobre todo los tres principales, el hombre, la esposa y la madame, e inicié una búsqueda a ver qué perfiles encajaban con ellos. Ya conocía a Joserra Leza de haber trabajado en “El mundo es nuestro” y en “El mundo es suyo”, pero nunca lo había conocido en persona. Una chica que trabaja en el tema de casting me lo recomendó, me pasó un listado de actores y me decidí por Joserra. A Paqui Montoya también me la recomendaron, la verdad es que fue un acierto porque desde el primer día de ensayo quedé encantado con ella. Paqui le daba matices al personaje que yo a lo mejor no veía o no estaban en el guión y me parecieron importantes. Y la madame también fue una recomendación, en este caso, de la directora de arte, que la conocía de haber trabajado con ella en teatro y demás. El resto, a algunos los conocía y otros también fueron recomendación. Muy contento con todos. La experiencia con los actores muy bien.

 

 

I: De hecho, Paqui Montoya se llevó el premio a mejor actriz, coincidiendo con el estreno del cortometraje, en el festival de Coria del Río.

J. P.: Sí, la verdad que a mí casi no me sorprende porque ya te digo, con Paqui quedé encantado. Captó muy bien el personaje, le dio ciertos matices… se metió muy bien en el papel. También me hubiera gustado que Joserra se hubiera llevado algo porque también hizo un buen trabajo. Me dio más alegría que se lo llevara alguien del reparto artístico, o del técnico, que yo mismo o que el cortometraje en sí.

 

I: ¿Qué tal fue el rodaje?

J. P.: El rodaje fue muy bien, tenía previsto rodarlo en julio del 18, pero al final por una serie cosas de producción, lo tuve que aplazar hasta noviembre y bueno, fue bastante bien. Ya llevaba meses preparando el cortometraje, he llevado la producción hasta el día de rodaje que tuve que delegar Mayte. La localización la tenía dos días antes del rodaje, así que montamos allí los decorados, pre-iluminamos, montamos el set, la oficina de mi casa la pasamos allí para llevar a cabo todo el tema de producción y, la verdad, fue muy bien y muy relajado. Empezamos primero por el plano secuencia que, digamos, era la espina dorsal del corto y lo que era más complicado, y ya a partir de ahí, una vez que nos quitamos el plano secuencia, rodamos lo demás. Además, con todo el equipo se notaba muy buena comunicación, pues había trabajado ya con ellos en otros cortos y era muy fluída y relajada. Fue muy buena experiencia.

 

 

I: Cuando se toca el tema de la prostitución, de alguna manera, a veces puede resultar un tema tabú o un tema complicado de tratar, ¿no? Sobre todo a la hora de hacer entender al espectador la postura o el sentido de lo que tú quieres contar. ¿Te ha ocurrido con este corto?

J. P.: Sí, sobre todo a la hora de seleccionar casting. Hubo algún que otro actor que rechazó el papel porque decía que, bueno, que no estaba muy cómodo en el tema de la prostitución y demás. Vamos, yo lo repetiré siempre y lo llevo por bandera: el tema del corto no es la prostitución. Realmente, la prostitución en este corto es el envoltorio, es el contexto, todo lo que envuelve el ambiente de los personajes. El tema es el conflicto de la pareja, del matrimonio, que es lo que yo quería contar: la incomunicación que existe en un matrimonio y que, si está agravado por la crisis económica, por la necesidad y tal, hace que todo eso vaya de mal en peor. Entonces, claro, yo a los actores que me han dicho eso, que han sido dos, les dejé claro que no estaba haciendo nada favorable hacia la prostitución, que ese no era el tema del cortometraje, que simplemente era el ambiente, el espacio, el entorno y que el tema era la incomunicación o la rutina que puede haber en un matrimonio que hace que se resquebraje y, sobre todo, a raíz de un período de necesidad económica. Eso siempre lo he querido dejar muy claro, tanto a la gente que ha trabajado en el corto, como a los que no llegaron a trabajar y me ponían esa excusa. Yo entiendo que es un tema espinoso y que hay que hilar muy fino en estos temas.

 

I: Casa de citas muestra un trasfondo social y la relación de una pareja, y cómo ha llegado a una situación bajo el paraguas del drama, que se va suavizando hasta girar hacia la comedia con esa parte juvenil con la búsqueda de esas primeras relaciones sexuales. Háblanos de esa evolución y de esa transformación del género.

J. P.: Bueno, si que es verdad que el cortometraje yo lo calificaría más como un drama, lo que pasa que, claro, a mí sobre todo a la hora de escribir un proyecto y un guión, cuando tratas temas que, a lo mejor son muy espinosos o un poco delicados, sí me gusta meter un ligero toque de comedia, sin llegar a frivolizarlo ni a trivializarlo, pero sí como una especie de punto de distensión. Es decir, hay una sorpresa, una ironía un poco dramática del encuentro entre los dos personajes que, digamos, como he dicho antes, se le caen las máscaras al mismo tiempo. Los dos se descubren, aún siendo un matrimonio, los dos descubren su pequeño secreto, y sí, tiene un ligero toque o giro a la comedia en ciertos puntos del guión para no hacer un drama al cien por cien. También tiene esa pequeña vía de escape donde el espectador, dentro de esa ironía, suelta alguna sonrisa. En alguna proyección lo he comprobado y, más o menos, ha funcionado, Son pequeños tintes de comedia para, digamos, destensar un poquito esa situación.

 

 

I: Te mueves normalmente entre técnicos de cine y televisión, has participado en multitud de cortos, algunos en el equipo de dirección, otros en el de cámara, ¿crees que tu experiencia laboral te ha dado tablas para abordar tus propios proyectos?

J. P.: Sí, pensé que primero me debía de empapar sobre cómo funciona esto, empezando desde muy abajo, lo típico, tirando cables, haciendo de runner, llevando gente, poniendo cafés, lo típico que se dice. Yo decidí empezar desde ahí abajo y empaparme un poco de cómo funcionan las cosas, cómo los departamentos se coordinan entre ellos, qué necesidades tiene cada departamento y demás. Y entonces, en 2013 decidí hacer mi primer corto que fue “Retenida”.

 

I: ¿Qué número de corto es “Casa de Citas” en tu biofilmografía?

J. P.: El tercero. Curiosamente, iba a ser el primer proyecto pero al final, por circunstancias, ha acabado siendo el tercero. Tenía dos guiones escritos, “Retenida” y “Casa de Citas”, mandé los dos y la persona que leyó “Retenida” me dijo que tenía el espacio para rodarlo, por lo tanto ya lo tenía prácticamente hecho y encauzado, y por eso fue el primero. Después, en 2015, iba a grabar “Casa de Citas”. Yo trabajaba en la tele local de Jerez, y cuando estaba armando el proyecto, uno de los actores de “Retenida”, el villano, me ofreció el proyecto de “Más que un juego”, que se convirtió en el segundo cortometraje. Lo escribió una chica de Punta Umbría, el ayuntamiento de esa localidad nos apoyó un poco con el tema de permisos, y algún dinero y, bueno, así se me presentó otro proyecto que más o menos estaba encauzado y armado, así que este corto se convirtió en el segundo. Y “Casa de Citas” era un proyecto que tenía ahí aún, además de otros, pero “Casa de Citas” tenía que rodarlo ya.

 

I: ¿Qué tienes en mente, ya que estamos hablando de proyectos?

J. P.: Tengo tres proyectos de cortometrajes. Uno se llama “Repudiado”, de hecho lo escribí mucho antes que “Retenida”, mucho antes que “Casa de Citas” incluso. Ese proyecto es del estilo que a mí me gusta, el thriller, de hecho los dos primeros cortos que hice, “Retenida” y “Más que un juego” son de ese género. Después tengo otro que se llama “Control”, que ha llegado a dos finales, una del concurso de ABC guionistas y el otro en el Skyline de Benidorm. Hace unas semanas hice un curso en Cádiz con Arantxa Echeverría, ganadora del Goya por “Carmen y Lola”, y se cogió ese proyecto, “Control”, para trabajarlo en clase. Hicimos un presupuesto por encima y podría salir por unos treinta y cuatro mil euros, por tanto es otro corto bastante complejo que, evidentemente, yo no podría autofinanciar y tendría que dar ese pequeño paso adelante con el tema de ayudas y subvenciones. Quizá a día de hoy sea mi guión más redondo. Y después, tengo otro que se llama “El último asalto” sobre el mundo del boxeo y las apuestas, este sí podría ser autofinanciado, sí lo podría hacer yo en un momento dado.

 

Casa de Citas sigue su camino por los distintos festivales, tanto nacionales como internacionales, presumiendo de que, en su estreno, ya consiguió el Premio a Mejor Actriz. Una buena y bonita manera de comenzar que, estamos seguros, no será el último.

 

 

Entradas recientes

Escribe un comentario