La Venus de las Colmenas es un cortometraje producido por Un Gato Andaluz y dirigido por Bartolomé Fernández García. Este cineasta onubense nos habla, en este cortometraje documental, sobre el papel de la mujer en la agricultura de Huelva. La vida de cuatro trabajadoras del campo se ve reflejada en esta historia, cada una con diversos roles dentro del medio rural, que deben luchar cada día para conseguir su lugar en un mundo donde la gestión tradicionalmente ha sido de hombres. El documental es una reflexión sobre lo que han conseguido estas mujeres y sobre todo el camino que aún les queda por recorrer.

Es una reivindicación del valor de la mujer y su lucha en el entorno rural, una realidad que se entiende cuando todos se expresan.

Un documental cargado de respeto, de cooperación, de compañerismo y de experiencia, contado desde el punto de vista de distintos roles dentro de un sector tan cercano y tan lejano a la vez, quizás prejuzgado y no tan valorado como debería.

 

Fotograma de La Venus de las Colmenas, de Bartolomé Fernández García.

 

Infocortos: ¿Cómo surge la idea de hacer un cortometraje documental sobre la mujer en un entorno, tradicionalmente gestionado por el hombre, como el trabajo en el campo?
Bartolomé Fernández: Pues todo surge precisamente por haber trabajado en el sector. La precariedad de nuestra generación nos ha obligado a todos, en menor o mayor medida en trabajar en lo que buenamente hemos tenido a nuestra disposición y a mí me tocó la agricultura, por eso digo que soy realizador, docente y peón agrícola no cualificado. Así que pude ver de primera mano cómo funcionaba el sector y ser consciente de esa realidad que en parte intuimos pero a la que no dedicamos el foco suficiente. Y dentro de esa mirada, lo primero que llama la atención es el papel de la mujer, un papel que quería reflejar, no como denuncia o exaltación, sino como realidad pura y directa.

I.: El corto cuenta la historia de cuatro mujeres, cada una con un rol dentro de la agricultura. ¿Crees que muchas mujeres se pueden ver identificadas o pueden sentir un apoyo al verse reflejadas de alguna forma?
B.F.: Creo que muchas mujeres pueden sentirse reflejadas porque son muchas las que viven estas situaciones, del mismo modo que ojalá sirva para que todos valoremos su trabajo. Y yo no podría estar más orgulloso si de alguna forma un proyecto tan pequeño y humilde ayuda a crear cierto sentido de comunidad. Aunque creo que lo principal es que la obra sea vista por gente ajena al sector, una mujer agricultora es la última a tener en cuenta por nuestra sociedad urbana supuestamente basada en el sector servicios, y no digo esto para que lleguen soluciones desde fuera, sino para que los que estamos fuera del campo veamos otras soluciones y otros caminos al margen de los grandes relatos actuales.

 

Fotograma de La Venus de las Colmenas, de Bartolomé Fernández García.

 

I.: La trayectoria de cada una de estas mujeres protagonistas y el acceso a sus puestos ha sido totalmente diferente. Estudios y experiencia para forjar lo mejor de cada una. ¿Cómo crees, después de la experiencia del cortometraje, que acepta el sector la incorporación de la mujer a estas tareas, teniendo en cuenta que aparentemente ha sido un sector mayoritariamente masculino?
B.F.: El sector no ha sido nunca mayoritariamente masculino. Si nos vamos 50 ó 60 años atrás la agricultura se dividía entre las grandes explotaciones y los cultivos de subsistencia. En el segundo grupo trabajaban tanto hombres como mujeres, los cuales con el tiempo evolucionaron a través del cooperativismo y otras herramientas hacia la agricultura industrial que tenemos hoy día, conviviendo con los grandes explotadores del suelo. Ese grupo es el que me interesaba, el de explotaciones familiares donde la percepción era masculina porque tras el trabajo en el campo los hombres se iban a la cooperativa y las mujeres a seguir trabajando en la casa. Por suerte eso ha cambiado y la mujer ahora participa en la toma de decisiones. Así que más que hablar de una incorporación yo diría que la mujer, que siempre ha estado ahí, ha decidido tomar la palabra.

 

Fotograma de La Venus de las Colmenas, de Bartolomé Fernández García.

 

I.: Se habla de la percepción de caparazón en cuanto al trato entre hombres y a la unión en cuanto al trato entre mujeres. ¿Es posible que en el sector siga habiendo una percepción de rivalidad frente a un sentimiento de empoderamiento de la mujer?
B.F.: La rivalidad siempre será inherente a un modelo capitalista. Pero una cosa bonita de los ejemplos de mujeres que yo me he encontrado es que no se compite contra el otro, se compite siempre contra uno mismo. Todas buscan hacer su trabajo lo mejor posible en la parcela que sea, y como éste es su fin no tienen problemas en apoyarse en las personas que tienen a su alrededor. Así que si podríamos decir que existe un notable grado de solidaridad en busca de objetivos comunes y por tanto el empoderamiento es palpable en tanto que todas estas mujeres buscan su crecimiento personal, sabiendo que en parte llegará con el de sus compañeras.

 

Fotograma de La Venus de las Colmenas, de Bartolomé Fernández García.

 

I.: Háblanos de tu satisfacción con el resultado final. Supongo que ha de ser gratificante poner en marcha un proyecto como este y tener un producto sólido con una sensación de positivismo como la que se percibe en La Venus de las Colmenas.
B.F.: Los sentimientos son muy encontrados y diversos, el proyecto ha sido casi artesanal, con el grueso del trabajo realizado por un equipo de dos personas durante más de dos años, con un cuidado minucioso de cada apartado del mismo. Así que cuando por fin se terminó el corto por un lado hubo un sentimiento de liberación, aunque al estar tan metido no puedo evitar verlo y querer cambiar cosas, me resulta complicado no ver puntos que pulir o expandir. Pero supongo que podría llevarme toda la vida queriendo rehacer todo lo que he hecho. Aunque si me quedo con una cosa, la primera vez que vi el corto con público, en un pase para patrocinadores y amigos, me senté en un extremo de la sala con mi pareja y vi el corto como si lo viera por primera vez, y aunque conocía sus errores, no podía estar más orgulloso pues estoy seguro de que a mí manera he hecho justicia a la hora de representar la vida de esas mujeres. Sentimiento que se reforzó tras la proyección y las palabras de felicitación tanto de personas del sector agrícola como de mujeres de entidades feministas y las propias protagonistas del corto.

 

Cartel de La Venus de las Colmenas.

 

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